Existe en el trasfondo judeocristiano una diferencia no menor referidas a dos maneras de entender el tiempo, entre kairos y cronos.
El cronos, relacionado con el tiempo cronológico, calendario que nos ayuda a ordenarnos en las organizaciones para el planteo de la evolución del negocio y los objetivos asociados a este. Por otro lado, se encuentra el tiempo kairos. Este es diferente al cronos en varias dimensiones. Me interesa plantear al menos tres diferencias.
En primero lugar es cualitativo, tiene que ver no tanto con métricas sino más bien con comprensión de conceptos, ideas, coyunturas. Requiere de un pensamiento que capte la complejidad del entorno. En segundo lugar, no puede ser objetivado en un parámetro que genere consenso y sea ‘evidente’ para el observador medio. Y, finalmente, este requiere de algo más que mirar un calendario o un reloj para su determinación. Exige de los líderes de negocios, el entrenamiento y ejercicio de discernimiento del kairos en el cronos. Distinguir en el entorno oportunidades, posibilidades (kairos). Pero este kairos para ser concretado en el cronos requiere de visión del líder para implementar esa oportunidad en la agenda estratégica de la organización.
No alcanza únicamente con la pericia técnica en los negocios, se requiere en entornos tan complejos, discernimiento para captar el kairos para ser implementado en el cronos de la organización.
Además de las diferencias que marco me interesa resaltar que el liderazgo de las organizaciones no se encuentra entrenado para trabajar la identificación de oportunidades únicas y valiosas. Esto se debe a múltiples causales pero me detengo en al menos una que tiene impacto considerable: la necesidad de fundamentar decisiones en datos objetivos del pasado.
Nuestras escuelas de negocios, demandada por las organizaciones, entrenan ejecutivos para adoptar decisiones que puedan asegurar dentro de márgenes razonables resultados óptimos para el negocio.
Este simple hecho, inocuo y promovido con mucho éxito, aloja en su interior una limitante para liderar negocios en entornos de alta volatilidad y complejidad como los presentes.
Me refiero a que si miramos al pasado para crear oportunidades únicas estamos limitando, al mismo tiempo, el resultado buscado.
La aversión al riesgo de las organizaciones las guía en sentido opuesto a los resultados que esperan.
Esto se debe a que las oportunidades (kairos) no se encuentran en el pasado (cronos) sino más bien en la percepción de un futuro que debe ser construidas en un horizonte incierto, ambiguo y cuyos resultados no pueden ser garantizados por un excel, pronóstico de ventas o cualquiera otra herramienta del management de épocas de estabilidad.
Además de las herramientas de management presentes debemos incorporar habilidades de discernimiento del kronos que las organizaciones tienen por delante. Esto sin duda requiere de mayores dosis de riesgos, incertidumbre por los resultados pero, sobre todo, de un discernimiento que es difícil de absorber en base a datos del pasado.

