Skip to main content

Este es el segundo de una serie de tres artículos [link al primer artículo, link al tercer artículo]

 

“El número de páginas de este libro es exactamente infinito”
El libro de arena
Jorge Luis Borges

Durante décadas, el management se construyó sobre una promesa implícita: si analizamos bien, planificamos mejor y ejecutamos con disciplina, el futuro será, en buena medida, controlable. Pero, ¿qué pasa cuando cada decisión se parece a pasar una página que nunca vimos antes, y que nunca volveremos a ver igual? En ese territorio, El libro de arena de Borges es algo más que literatura: es una metáfora precisa de lo que significa dirigir en interregnos.

El libro de arena narra la historia de un hombre que recibe un libro extraordinario: infinito, sin principio ni fin, con páginas únicas e imposibles de ordenar. Al intentar comprenderlo y dominarlo, el propietario se enfrenta a la imposibilidad de controlarlo; cada intento de abarcarlo aumenta su fascinación y, al mismo tiempo, su inquietud. El libro es a la vez valioso y peligroso, porque su infinita complejidad excede cualquier capacidad humana de gestión o predicción.

El relato concentra tres ideas centrales que dialogan directamente con los desafíos de la alta dirección en contextos de interregnos, de alta ambigüedad:

  • Inabarcabilidad e incertidumbre:
    El libro representa aquello que no puede ser controlado ni previsto en su totalidad. Cada página es única y nueva, de modo que cualquier esfuerzo por organizar, anticipar o dominar el contenido es inútil. Para un líder, esto refleja los entornos de cambio profundo donde las reglas conocidas pierden vigencia, los patrones históricos dejan de orientar y los resultados dependen de variables múltiples e imprevisibles.
  • Obsesión y límites humanos:
    La fascinación del protagonista por el libro de arena ilustra el riesgo de obsesionarse con problemas demasiado complejos o con la ilusión de control total. En management, esto se traduce en la tensión entre la necesidad adoptar decisiones asertivas y la imposibilidad de tener certeza absoluta. Los líderes deben aceptar que no todo puede ser controlado, y que buscar dominar lo inabarcable puede llevar a desgaste o parálisis.
  • El valor de la adaptación y el sentido:
    La narrativa de Borges sugiere que, frente a lo infinito, la clave no está en controlar ni en agotar la información, sino en relacionarse con ella de manera inteligente. En el contexto organizacional, esto significa construir marcos de sentido, priorizar acciones estratégicas y mantener la dirección sin la ilusión de dominar todos los factores. Es la capacidad de operar efectivamente dentro de un sistema que no puede ser completamente comprendido ni previsto.

Entre páginas infinitas: la responsabilidad de dirigir cuando nada se repite.

El protagonista del cuento recibe un libro que no tiene principio ni fin; cada página es única e imposible de abarcar. Quien lo posee no puede organizarlo, predecirlo ni dominarlo. Así también ocurre en los interregnos: los líderes se enfrentan a situaciones donde la información es infinita, los escenarios múltiples y la certeza escasa. Lo que antes se resolvía con patrones, procedimientos y mejores prácticas, ahora requiere lectura de contexto, interpretación y juicio estratégico.

El desafío central no es simplemente tomar decisiones correctas, sino gestionar la relación de la organización con lo inabarcable. Cada nuevo escenario es una “página” que se agrega al libro; nunca sabremos todas las páginas, ni podremos anticiparnos a todas, ni replicar nuestras respuestas en clave de automatización. La clave está en construir marcos de sentido que permitan a los equipos avanzar con claridad, incluso cuando no todo es previsible, o pasible de ser tratado bajo “mejores prácticas” de la industria.

En estos contextos, la autoridad tradicional basada en la ejecución pierde relevancia. La verdadera autoridad proviene de la capacidad de dar dirección en la incertidumbre, de sostener el propósito y de mantener la coherencia en medio de la ambigüedad. Al igual que el propietario del Libro de arena, los líderes deben aceptar que no podrán controlar todo, pero sí pueden orientar la lectura del infinito, ayudando a la organización a interactuar con lo desconocido y complejo de manera efectiva.

Finalmente, liderar en interregnos implica convivir con la tensión entre acción y aprendizaje, entre riesgo y oportunidad. Cada paso es provisional, cada decisión se inscribe en un contexto que no puede ser abarcado por completo, pero aun así, avanzar es imperativo. La lección del libro de Borges no es desesperanzadora; es un recordatorio de que la gestión de lo infinito no consiste en controlarlo, sino en relacionarnos con él con sentido, resiliencia y propósito.

Si te reconoces hojeando tu propio “libro de arena” —con decisiones que ya no se pueden copiar y pegar del pasado—, vale la pena hacerte una pregunta honesta:

¿Dónde estás intentando controlar lo inabarcable, en lugar de darle a tu organización nuevos marcos de sentido para habitarlo?

A partir de ahí, puede empezar una conversación distinta con tu equipo directivo.